Se percibe más paz en la frontera con Guatemala

– El CJNG y su filial CCyG controlaron por años un corredor clave para tráfico de armas, drogas y personas –

Durante cuatro años, el cruce clandestino Santa Teresa Llano Grande–Guailá operó como un paso estratégico entre México y Guatemala, dominado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y su brazo regional Cártel Chiapas y Guatemala (CCyG). 

Esta ruta, de 5.5 kilómetros y cinco comunidades, sirvió para mover todo tipo de mercancías, desde maíz y ganado hasta armas, drogas y migrantes.

Las cuotas de paso variaban entre 50 y 500 pesos para productos comunes, pero alcanzaban hasta 20 mil pesos por vehículos con motocicletas nuevas o refacciones. El control del territorio era absoluto, retenes, cobros y vigilancia armada eran parte del paisaje cotidiano.

Tras la emboscada del dos de junio de 2024, donde murieron cinco agentes estatales, las fuerzas federales y estatales desplegaron un operativo sin precedentes. En Santa Teresa fue hallada una caja con más de un millón de pesos recolectados en un solo día.

El operativo permitió recuperar comunidades y revelar el estilo de vida de los líderes criminales, que poseían casas con vigilancia, gallos de pelea y autos de lujo. Aunque los jefes del CJNG-CCyG huyeron a Guatemala, el corredor sigue bajo vigilancia militar constante.

Hoy, pueblos como El Sabinalito intentan retomar la normalidad. Sin embargo, los riesgos permanecen. “Voy con el dedo en el gatillo”, dice un policía de la FRIP. La tensión no desaparece. Y la vigilancia continúa en esta frontera aún marcada por el crimen. (Foto: AFP/Pedro Pardo)