LOS 8 MESES DE SHEINBAUM Y EL FIN DE LA DEMOCRACIA
Fernando Hinterholzer Diestel
El pasado domingo 1 de junio, se cumplieron ocho meses del gobierno de la presidente Sheinbaum. Quizá es poco tiempo para realizar un balance de su gestión, pues apenas ha cumplido 8 meses de su mandato. Lo que sí puede afirmarse es que las señales de estos meses de administración, han sido la resolución de problemas, muchos de ellos, heredados por el gobierno anterior, y otros, venidos del exterior, como las decisiones del gobierno del presidente Trump en materia comercial, quien durante su campaña electoral, advirtió que aplicaría aranceles a las exportaciones mexicanas, cosa que ha cumplido de manera parcial; asimismo ofreció que llevaría a cabo, “la mayor deportación de migrantes de la historia”, amenaza que no se ha concretado, lo que sí es que se ha reforzado el control migratorio en la frontera, e inclusive amago con usar la fuerza militar para combatir a los cárteles en territorio mexicano, todo un despropósito, pero cabe la posibilidad de que lo lleve a cabo El regreso de Trump a la presidencia de los EEUU, hace ya cuatro meses, y el dominio de la mayoría legislativa por parte del Partido Republicano han configurado un escenario muy complicado para la presidente Sheinbaum en varios frentes: el T-MEC y la política comercial, las disputas por el agua del río Bravo, la aberrante imposición de aranceles a las remesas y el cierre de fronteras al ganado mexicano por el gusano barrenador.
En el plano interno, Sheinbaum ha gobernado bajo “el Maximato” heredado de su padrino político, quien hasta ahora no ha aparecido públicamente (salvo su escapada furtiva a SEGOB). Mientras la presidente, ha tenido que lidiar con un gabinete infestado de siniestros funcionarios del obradorato, muchos de los cuales no tienen ningún compromiso con su gobierno, así como con políticos en ambas Cámaras, que fueron sus adversarios, por la candidatura presidencial, mismos que le han obstaculizado sus iniciativas. En materia económica, ha venido padeciendo un desempeño muy mediocre, que empezó a presentarse durante los últimos meses del gobierno anterior. Pero lamentablemente, para atacar dicho estancamiento, el gobierno ha tenido una muy limitada capacidad de inversión, esto debido a que la prioridad del gasto público se ha concentrado en la necesidad de disminuir el déficit fiscal acumulado por la administración anterior, que llegó a 5.7% del PIB. De igual manera, el consumo interno, que se había convertido en el impulsor de la economía mexicana, poco a poco ha ido disminuyendo, ante la baja de las remesas y la pérdida de impulso de los programas sociales y los aumentos salariales. Y aunque Hacienda sostiene su expectativa de crecimiento del PIB para 2025, de entre 1.5 y 2.3%, la mayoría de los expertos y analistas, incluyendo al Banxico, señalan que México tendrá un crecimiento casi nulo.
Y durante el mes de mayo, Sheinbaum debió enfrentar uno de sus desafíos más importantes: el paro de cientos de escuelas del país, cuyos maestros pertenecen a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Los maestros disidentes han acamparon en el Zócalo y sus inmediaciones, provocando desorden y anarquía en la capital del país, demandando al gobierno federal “medidas imposibles de cumplir”, como un incremento salarial de 100% y la abrogación del actual régimen de pensiones, cosas que costarían una cifra multimillonaria con la que no cuentan las finanzas públicas. La administración de Sheinbaum, ha transcurrido por meses de conflictos difíciles de solucionar, que han dejado a la Presidenta, sin espacio para implementar una agenda propia. La coordinadora de maestros disidentes del sindicato oficial SNTE que opera a través del dominio autoritario de la sección 22 de maestros en Oaxaca y algunos grupos del Estado de México, Chiapas y Michoacán, la CNTE no tiene ninguna figura jurídica que pueda exigirle al gobierno federal negociaciones como trabajadores magisteriales porque la titularidad del contrato colectivo le pertenece al SNTE, además de la pregunta de los 64 mil, quien y porque los patrocina.
La presidente se mueve en un mar agitado, entre la impunidad de los grupos criminales, la corrupción rampante, la falta de un Estado de Derecho, presiones de diversas filiaciones de la 4T, una prensa crítica que ha sobrevivido pese a la censura, y leyes que no podrán controlar a la población, pese a sus rasgos autoritarios, cabría preguntarse, hacia dónde vamos. A donde quiere llevar al país, más allá de un Plan México que no define un proyecto nacional, pone tan solo medidas y propuestas para atemperar la crisis y retomar crecimiento. Pero no existe el valor de la palabra, ni el marco de certidumbre legal. El desgaste institucional del país quedo enmarcado en la destrucción del Estado de derecho representado en la elección de jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial. El señor de Palenque y su pupila escogieron el peor momento para el aberrante experimento de socavar del andamiaje institucional del país. A partir de hoy, el mundo observa a nuestro país con recelo ante la sombra de tener un Poder Judicial integrado por incondicionales de un solo partido político y afines al crimen organizado. Esto ya ha generado una fuga importante de capitales, al constatar que no existe en México ninguna seguridad jurídica excepto en función de los acuerdos que un inversor puede establecer con el Presidente de la República en turno, sea quien sea. (véase la visita de Slim a Palacio Nacional l semana pasada)
La situación del país está peor hoy que hace un año. Esto es una realidad que se constata en varios frentes. El México que heredó tras el triunfo electoral del 2024, enfrenta condiciones más adversas que las que prevalecían cuando el Ex disfrutaba el triunfo de su candidata y su movimiento en las elecciones del 2 de junio. Sin embargo, la realidad es incontestable: México está bajo acecho permanente como no lo había estado en décadas. La 4T concentra todo el poder, pero ha perdido la legitimidad de cambiar al país. La 4T se ha desgastado de cara a problemáticas sumamente complicadas: con una economía estancada, finanzas públicas sin margen, violencia en todo el territorio, una fuerte destrucción institucional, y un trumpismo desatado, hacia dónde se dirige México, nos preguntamos. Pero la consecuencia más importante de las elecciones judiciales del pasado domingo, será que a partir de ahora las elecciones en México se convirtieron en un “asunto de Estado” en donde “el partido gobernante único” es el que decide por quién se debe votar y quiénes van a ser los ganadores. Legitimando a un Poder Judicial espurio, a través de la inducción fraudulenta del voto corporativo y clientelar que promovió el régimen y su partido Morena, esto evidentemente nunca nos dará una “mejor justicia” a todos los mexicanos, simplemente será una “justicia a modo” de los intereses de quienes nos gobiernan y pretenden controlar y someter a jueces, magistrados y ministros para que validen y declaren constitucionales todas sus decisiones, políticas y gastos, por más que estos no sean benéficos para el país, sino solamente para su permanencia en el poder. ES CUANTO
ADDENDUM: El problema del gusano barrenador está fuera de control en Chiapas, pero ni el gobierno federal ni el estatal quieren reconocerlo y por si algo faltara hay otra mezcla negativa: los ganaderos no están contribuyendo para solucionarlo. De acuerdo con el censo más reciente del INEGI de 2022, Chiapas es uno de los principales estados productores de ganado bovino a nivel nacional, con más de 1.6 millones de cabezas. Gran parte de ellas están en riesgo, igual que en estados vecinos como Tabasco. Un gran número de productores locales han detectado una ola del gusano como nunca antes se había visto, pero omiten reportar las infecciones por miedo a que les impongan una cuarentena.