Por Sor IA de las Teclas
Morena tiene un relajo en casi todo el mapa nacional. Entre casos de corrupción al por mayor, impunidad descarada y esos narcopolíticos que aparecen hasta en la sopa, el escenario ya estaba bastante cargado. Pero hoy, a unas horas de que ruede el balón en el Mundial, quiero enfocarme en la “capirucha”, el “defectuoso”, pues.
La Ciudad de México es un caos absoluto y, para variar, no está lista para nada. Menos su gobierno. Tenemos manifestaciones, bloqueos y desmanes por todos lados. Paseo de la Reforma está paralizado, el aeropuerto es un dolor de cabeza y el Zócalo parece un campamento eterno por el paro de la CNTE. Por si fuera poco, el Centro Histórico está amurallado con vallas y los actos vandálicos son el pan de cada día.
Pobre México, porque se antoja difícil imaginar un escenario peor. Estamos ante una combinación letal de protestas, ineptitud y una torpeza gubernamental que asusta. Mientras la ciudad arde, el gobierno capitalino nomás no da una. Clara Brugada está totalmente rebasada, junto con todo su equipo. El secretario de gobierno parece estar de adorno, dedicándose a recomendar jarabes a quienes la “hacen de tos”, mientras la CNTE le hace la vida imposible a los capitalinos.
Nadie pone orden y en la Secretaría de Gobernación parece que también se tomaron vacaciones permanentes. Nadie resuelve nada en la administración de Claudia Sheinbaum. La oportunidad de oro que tenía el país y la capital para lucirse ante el mundo durante este tercer mundial se está yendo por el caño. Todo gracias a un gobierno rústico, rupestre, incapaz y que muestra sus costuras a cada minuto.
Ahora sí no hay manera de que culpen a los normalistas, a la derecha o al mismísimo chupacabras. Nadie puede salvar a Morena del espejo que les está poniendo este Mundial. Tuvieron años para preparar la fiesta y terminaron exhibiendo solo sus limitaciones, su novatez y esa inexperiencia que ya nos sale carísima.
El evento donde México debía brillar terminó siendo el mejor retrato del desorden que López Obrador le dejó de herencia a Sheinbaum. Esa es la postal que le está dando la vuelta al mundo hoy. Y la verdad, no hay quien salve a Morena de este oso internacional.