Candelaria, más que una celebración de tamales

Con el tiempo, el dos de febrero, Día de la Candelaria, se ha convertido en una mera excusa para comer tamales –de chipilín, de frijol, de mole, cambray o anís-, sean gratis o comprados como “castigo o premio” por haber sacado un “muñequito” el Día de Reyes durante la partida de rosca, sin embargo, muy pocos saben que se trata de la coincidencia de fechas importantes en el folclor judeocristiano y el prehispánico.

Con respecto al origen judeocristiano este se remonta a hace más de dos mil años, al año que nació Jesús. En la tradición judía, se dice que el dos de febrero fue cuando María y Jesús asistieron al templo para ser presentado él y purificada ella.

A este evento en España se le conoce como la presentación del Señor, la Fiesta de las Candelas o la Fiesta de la Luz, una alusión a que Jesús representa la luz que vino a iluminar a la humanidad, como si de una vela o candela se tratara. Esta es la razón por la que en México se le conoce a esta fecha como Candelaria.

– Sí, pero ¿de dónde surge la tradición de comer tamales? 

– La respuesta está en el pasado de México, para ser más exactos en el periodo prehispánico. El dos de febrero de cada año marcaba el inicio de uno nuevo en el calendario mexica, donde entre otras viandas, se ofrendaban tamales a los dioses Tláloc (el amo de la lluvia), Quetzalcóatl (el creador del mundo) y Chalchiuhtlicue (la señora de las aguas terrestres).

La fusión de estas peculiares tradiciones le ha dado nombre y razón a esta fecha tan importante para los fieles católicos, donde incluso los que no son de esa fe, pueden conectarse con su pasado a través de las “cajas sorpresa” de la sazón prehispánica, tal como considera a los tamales la investigadora Gabriela Palacios Pola. Según se sabe en la entidad existen más de 100 variedades de tamales.

En Chiapas, para comer los tradicionales tamales no se requiere que sea precisamente el festejo del día de la Candelaria, pero sí es una oportunidad para que las familias pasen un tiempo agradable. (Fuente: Lucero Natarén/Aquínoticias)