Por Sor IA de las Teclas
Finalmente, este gobierno está mostrando su verdadera cara sin filtros. Está gritando a calzón quitado que ya se cansó de la prensa crítica que se atreve a preguntar ¿y el dinero?, ¿y los narcopolíticos?, ¿a qué hora se van al bote los corruptos? ¿y las mejoras en salud, educación y economía?
La 4T ya se hartó de escuchar verdades incómodas. Por eso ahora la presidente Claudia Sheinbaum ha rescatado una iniciativa siniestra y ridícula al nombrar a “defensores de las audiencias”.
Suena bonito en papel, pero en la práctica es un ejército de censores institucionales vigilando todos los días los programas de radio, la televisión y los diarios. Quieren decidir qué se dice, medir la veracidad y dictar cuándo una opinión es “adecuada” o cuándo una noticia roza la herejía oficial.
¿Cómo se llama eso? ¡Censura a secas!
Recuerdo que AMLO se la pasaba presumiendo que defendía la libertad de expresión, pero se comportó como un censor durante todo su sexenio. Fue un violento agresor de periodistas, activistas y defensores de derechos fundamentales.
¿O ya se nos olvidó el montón de comunicadores que tuvieron que “colgar” los micrófonos simplemente porque el “señor” hacía berrinche cada vez que la prensa reflejaba el fracaso de su administración?
Ya no me sorprende, pero me preocupa muchísimo que este régimen insista en la vieja maña de regular a los medios y guiar el pensamiento de los ciudadanos, obligándonos a mirar hacia donde ellos quieren y a guardarle pleitesía al régimen.
Hoy estamos parados sobre un auténtico polvorín. Con una mayoría aplastante de Morena en el Congreso, el riesgo de que nos obliguen a callar frente al autoritarismo es alarmante.
Lo grito a los cuatro vientos; no quieren que se siga destapando la cloaca de la corrupción, ni que se hable de los nexos del poder con los criminales que han ensangrentado al país desde la llegada de la 4T.
Ojalá que en el Congreso quede un mínimo de cordura y congruencia para defender el derecho a la información y la libertad de expresión, porque si dejamos pasar esto, el siguiente paso será apagar los micrófonos por decreto.