Dos años de gobierno balance negativo

Dos años de gobierno balance negativo

Por Fernando Hinterholzer Diestel

Allá por el año 2003, me acerque al entonces diputado federal por Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes para entregarle una auditoría que había realizado a tres contratos de obra pública en el Estado de Guerrero ejecutados por el gobierno del entonces gobernador René Juárez. Dichas obras de muchos millones de pesos traían observaciones por más de 30 millones pesos, que incluían, obra pública no ejecutada, pago de estimaciones, sobreprecios, obra pública de mala calidad, entre otras. La idea era que el diputado Aguirre presentará una denuncia ante la comisión de vigilancia del H. Congreso y que la Auditoria Superior de la Federación realizará lo conducente y se señalará de fraude al gobernador de Guerrero. Cual fue mi sorpresa ante la respuesta de Aguirre, el cual se negó a acusar a su antecesor y me comento que yo lo hiciera a título personal, indicándome con quien acudir. Me acerque con la secretaría de la Comisión de Vigilancia, una diputada del PRD, quien me indico que le dejara los expedientes y ellos se ocuparían, lo cual me pareció sospechoso ya que los políticos por lo general además de mentirosos son corruptos y decidí hacer la denuncia yo mismo, pero a través de un medio de comunicación de circulación nacional, y fue en el Reforma. Traigo esta anécdota a colación, ya que el combate a la corrupción es una tarea muy complicada y si no se empieza por la educación y valores cívicos en nuestros jóvenes será harto complicado disminuir el lugar que ocupamos como país, de acuerdo con Transparencia Internacional estamos en el lugar 130 de entre 180 países del mundo. La corrupción de los gobiernos del “PRIATO” fue cínicamente descomunal, el gobierno de Peña Nieto fue el clímax de corrupción, como se ha venido descubriendo en estos últimos meses, sin embargo, la corrupción en el gobierno de la 4T.  es ya evidente y alcanza proporciones muy preocupantes ante la vergonzosa actuación de la secretaria de la función pública que vuelve a estar de adorno y tapadera, de los funcionarios consentidos del presidente López Obrador.

El  martes 1 de diciembre se cumplirán 2 años del gobierno “lopezobradorista”, el cual se ha  caracterizado,  por ser populista, en lo esencial no ha construido, sino derribado las instituciones que tanto años nos costaron construir; por un  gran desdeño por la ley creyendo en una mal llamada “justicia popular”; y una militarización creciente, pues ahora ha involucrado a las Fuerzas Armadas en todos sus proyectos prioritarios Han sido 24 meses de errores, dos años de ocurrencias, y de polarización y  de enfrentamiento cotidiano con sus adversarios políticos y con la prensa, con proyectos onerosos e inútiles y de una corrupción ya muy parecida a la priísta de Lozoya y compañía. En noviembre de 2019, el presidente López Obrador anuncio que habría que esperar dos años más de gobierno para completar la transformación del país (sería más bien el desmantelamiento del país), el Ejecutivo también declaro que para terminar con la inseguridad se requería más tiempo, ya pasaron casi 24 meses de administración y la violencia y la inseguridad están peor que nunca. Se podría razonar, muy sensatamente, que el país se ha visto afectado terriblemente 

por la pandemia de Covid-19, de la misma manera todos los países del mundo, las cuales han visto contracciones en su economía. Sin embargo, el pésimo manejo de la pandemia desde su inicio en marzo de este año ha costado la vida de más de 105 mil mexicanos en cifras de la SSA y seguramente más de 200 mil en cifras reales. El segundo “No aniversario” del gobierno de la 4T, debería ser la oportunidad para replantear estrategias, analizar las fortalezas y debilidades y sobre todo cambiar de manera inmediata lo que no está funcionando. Lo que más preocupa del sexenio actual no es el mal manejo de la pandemia por covid-19, la caída de la economía por pésimas decisiones gubernamentales o la progresiva polarización social promovida desde el púlpito presidencial. No. Lo que más me preocupa es el autoritarismo autocrático de López Obrador que parece querernos llevar a una dictadura. Lo sucedido de estos dos años en el país es evidente. El presidente de la Cuarta Transformación lleva todo al ámbito del encono, la confrontación, muy lejano a lo democrático, hay mentiras, hay cinismo y todo es poco transparente. El desmantelamiento de las instituciones nos convierte a los ciudadanos en seres frágiles vulnerables en estado de total indefensión. Y por supuesto en ese contexto los únicos beneficiarios serán los criminales y narcotraficantes con su violencia cada vez más terrible, amén que los nuevos corruptos de la 4T hacen de las suyas al amparo del poder. La confrontación desde el poder está provocando el hundimiento institucional en el cual ni los fieles seguidores de la 4T se salvarán. De continuar utilizando la polarización como “gasolina electoral”, la administración “lopezobradorista” populista y conservadora dará los peores resultados, en años, en materia de pobreza y desigualdad y generará el enfrentamiento de la sociedad. En otra de sus mentirillas piadosas, López Obrador “dice valorar sobre todo la honradez”, y que prefiere “tener funcionarios con 90 por ciento de honestidad y 10 por ciento de conocimiento” sobre todo que no piensen ni razonen. Pero, también eso es corrupción, dar un nombramiento a una persona que no cumple los requisitos mínimos para desempeñar una función pública.

Derivado del combate a la corrupción “tipo la Cuatrote”, hoy en día, el gobierno mexicano es mucho más débil, no cuenta con los recursos para enfrentar la pandemia de Covid-19 o a los desastres naturales que han dejado inundados y sin viviendas a miles de habitantes en Chiapas y Tabasco. El Ejecutivo se agencio de todos los recursos posibles sin importarle las consecuencias con fines electorales, aun así, no alcanzan ni les alcanzarán. Y las elecciones intermedias de junio del 2021 están a la vuelta de la esquina seguramente la sociedad le cobrará la factura al presidente y su sequito de lamezuelas.

ES CUANTO

ADENDDUM: por lo pronto resulta grato que Chiapas se encuentre en semáforo epidemiológico verde. Una entidad que no sólo tiene una importante composición indígena, sino que, además, registra el Índice de Desarrollo Humano de la ONU más bajo del país, somos junto a Campeche las dos únicas entidades en verde. Por lo pronto a cuidarnos y seguir usando el cubrebocas.