Sismos, huracanes e inundaciones

Sismos, huracanes e inundaciones 

Por Fernando Hinterholzer Diestel

Nuestro México se ubica entre cinco placas tectónicas cuyos movimientos convierten al país en uno de los que registra mayor actividad sísmica en el mundo, particularmente en la costa del Pacífico. Aunado a esto contamos con más de 11,122 kms de costas, en el Pacífico y en el Golfo de México y el Mar Caribe, que nos hace propensos a recibir cada año ciclones y huracanes tropicales, cada vez más intensos debido al cambio climático. Transcurre el mes de septiembre y el país pasa de un desastre natural a otro. No nos recuperamos de los huracanes Nora y Grace, cuando aparece Olaf produciendo fuertes lluvia en la península de Baja California. Las inundaciones en Ecatepec, Chalco y Tula generaron tragedias terribles en esas poblaciones, pero también el pasado fin de semana en Veracruz, Tabasco y Chiapas tuvieron lluvias intensas, y el terremoto de 7.1 grados Richter del martes pasado, en las costas de Guerrero dejo miles de damnificados en Acapulco, Chilpancingo, las Costas y la región de la Montaña. La única ayuda que les ha llegado a los afectados por estos fenómenos de la naturaleza viene del Ejercito y la Marina, vía el Plan DN-III, pero son 16 los estados afectados por los huracanes que, y que reclaman apoyos financieros y de otro tipo, y hasta el día de hoy, no ha llegado nada. Guerrero vive una situación también muy complicada por el terremoto son más de tres mil viviendas afectadas, sin embargo, tampoco tendrán apoyos económicos del gobierno federal, para la población afectada, y en Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Baja California Sur las inundaciones por Olaf afectan a miles de mexicanos. 

En plena temporada de huracanes y al parecer, también de temblores ya que en septiembre han ocurrido los dos movimientos telúricos más severos de los últimos 10 años, se carece de los fondos necesarios para enfrentar las contingencias, ya que el gobierno carece del Fondo Nacional de Desastres (Fonden) que en el pasado fue instituido para, justamente, contar con los recursos para atender a los mexicanos afectados por las contingencias y a la infraestructura de las poblaciones arrasadas. Por ello existe ahora entre la población un airado reclamo, de que debe instituirse nuevamente dicho Fondo, “que fue creado originalmente como un programa dentro del Ramo 23 del Presupuesto de Egresos de la Federación de 1996, y que comenzó a funcionar plenamente en 1999, cuando se emitieron sus primeras reglas de operación” (DOF). En el año 2020, y ante la insuficiencia presupuestal por el gasto excesivo en sus obras faraónicas y los programas sociales clientelares, el presidente López Obrador decidió que desaparecieran y que cada dependencia federal, con su propia capacidad operativa y presupuestal, se hiciera cargo de las tareas relacionadas con su actividad ante los desastres. Ahora mismo no tienen los recursos mínimos para auxiliar a la población afectada.

En México suceden tragedias año con año originadas por la naturaleza, pero también por la negligencia y corrupción oficial. La muerte de 16 pacientes en el hospital del IMSS en Tula, Hidalgo, no puede quedar como una tragedia más, se tiene que llegar con los responsables, sean quien sean. Si el hospital se construyó en un lugar no apto, y en una zona baja; o si no dieron avisos de que las lluvias vendrían muy fuertes, o simplemente si las autoridades hospitalarias no actuaron a tiempo para desalojar a los pacientes, hay muchos probables responsables. Lo sucedido en Ecatepec y Tula, son tragedias que año con año suceden y que requieren obras de grandes obras hidráulicas que las eviten. Cada año en época de lluvias, en varias partes de la Ciudad de México y su área metropolitana y del país, hay inundaciones, desbordes de ríos, aguas negras que acaban con vidas, bienes, viviendas, a veces con colonias enteras y nunca hay recursos ni voluntad política para emprender obras que se ven poco y, por ende, son políticamente poco atractivas, pero que podrían acabar con estas tragedias cotidianas. 

La ayuda llega sin coordinación y los recursos, lisa y llanamente, no llegan. Es un error grave que debería ser admitido y subsanado. El Fonden sirvió, bien y mucho, durante décadas para lograr que la ayuda llegara coordinada y rápida ante los desastres naturales. Si hubo abusos se deberían castigar, pero haberlo desaparecido es un error que termina lindando con la negligencia. A los damnificados por el paso del huracán Grace que afectó la mitad del territorio nacional, el presidente López Obrador les prometió apoyos económicos directos, mediante un censo… A la fecha siguen esperando la anhelada ayuda.

De acuerdo con estadísticas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), “se sabe que desde 1970 hasta 2019 los desastres climáticos se han quintuplicado, y por lo menos 10 eventos se registraron diariamente, con todo lo que eso que conlleva: víctimas mortales, damnificados y tanto pérdidas económicas como de infraestructura”. Tal parece que los seres humanos están aferrados, de algún modo, a la muerte y a la catástrofe, porque la ciencia climática lleva décadas investigando, hallando evidencia y alertando de los peligros que representan las alteraciones del sistema climático del planeta, pero los oídos han sido sordos al aumento, frecuencia y gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos. Así, el 1 de septiembre pasado, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que en 50 años los desastres provocaron más de dos millones de muertes y 3.64 billones de dólares de pérdidas en la economía a escala global. Además, el Atlas de mortalidad y pérdidas económicas por fenómenos meteorológicos, climáticos y extremos hídricos (1970-2019) registró más de 11 mil desastres atribuidos a ésos. La buena noticia, gracias a los avances de la ciencia, “las alertas tempranas y la gestión de desastres, el número de muertes se redujo casi al triple”. En 50 años, los desastres derivados “del tiempo, clima y agua representaron el 50% de todos los desastres, el 45% de todas las muertes y 74% de todas las pérdidas económicas reportadas. Más del 91% de estas muertes ocurrieron en países en desarrollo”. Los desastres de índole meteorológica han aumentado en los últimos 50 años y han causado más daños, pero menos muertes | Organización Meteorológica Mundial (wmo.int)

En México no se respetan los acuerdos de Paris para detener el calentamiento global, seguimos usando el petróleo y contaminando los mares y los ríos. No queremos energías limpias y alejamos a las inversiones que las traen, por una estúpida y obsoleta idea populista, ni siquiera cumplimos con los acuerdos en materia ambiental del T-MEC y ya nuestros socios comerciales están preocupados y esto tendrá consecuencias para el gobierno de la 4T. Si analizamos lo que nos espera a los países del mundo, de no cumplirse los compromisos del Acuerdo de París y si no se aumentan los recortes de emisiones de dióxido de carbono será la multiplicación de los eventos catastróficos que han ocurrido en lo que va de 2021: ES CUANTO

ADENDDUM:  Toda la región norte del estado amanece inundada incluyendo Pichucalco, pero dicen que ya aprobaron recursos para el Fonden en el PEF 2022 sin reglas de operación. O sea que los primeros apoyos llegaron hasta marzo o abril del 22 y por mientras apa……   

error: Alert: Content is protected !!