La inseguridad y el estado de derecho

La inseguridad y el estado de derecho

Por Fernando Hinterholzer Diestel

Una de las prioridades, si no es que la más importante para los gobiernos del mundo, es la Seguridad. La seguridad pública, el respeto a las leyes, el orden y la coexistencia pacífica, son la piedra angular de todo Estado de Derecho. Cualquier proyecto social o económico se nulifica en la ausencia de seguridad. La constitución y las leyes que de ella emanan, son el recurso para resolver los conflictos de interés que necesariamente se producen en cualquier grupo social y previenen el ejercicio de la Justicia por propia mano. Ninguna persona ni organización social, por más poderosa que pretenda ser, y mucho menos los funcionarios públicos pueden sentirse autorizados a quebrantar la ley y el orden jurídico. La tarea más importante del Estado es la protección de la sociedad. De hecho, los ciudadanos le compramos seguridad a este ente político. Pagamos impuestos para que un monopolio que consideramos legítimo nos provea del bien público de sentirnos seguros.  La seguridad pública, el respeto a las leyes, el orden y la coexistencia pacífica son la piedra angular de todo estado de derecho. Cualquier proyecto de gobierno de carácter social o económico se nulifica con la ausencia de seguridad. La cual además es la función principal del estado como rector de la sociedad, aquí el papel del gobierno es fundamental, pues la seguridad y la justicia no se pueden delegar ni concesionar

Todos los gobiernos previos “neoliberales” combatieron al crimen organizado para bajar la espiral de homicidios dolosos y delitos de alto impacto, inclusive el de Peña Nieto, que comenzó su administración sin enfrentarlo. Pero lo que antes no hicieron Zedillo, Fox, Calderón es lo que ahora implementa López Obrador: “darles abrazos y cómplice amistad a los cárteles de la droga”. La Guardia Nacional tiene instrucciones precisas de no hacerle frente a los sicarios y criminales, y que cuando se los encuentren en el camino, se vayan por otra vía. Después nuestro insulso presidente se queja que el gobierno norteamericano y el Pentágono señalen que más “30 por ciento del territorio mexicano está en manos de criminales”.  Hay que precisar que de ninguna manera la focalización del crimen justifica las fallas o limitaciones de la estrategia, pero en el pasado el “prian” no hubo gobierno alguno que tuviera la ignorancia y villanía de minimizar la violencia y reducirla geográficamente para insertar, con su “discurso mañanero” que no tiene la mínima idea de lo que sucede en materia de inseguridad en el país. El crimen e inseguridad están desatado, y la narrativa gubernamental de que “vamos mejor”, también. Las más recientes cifras delitos federales aquellos que se relacionan con armas, contra la salud y patrimoniales, que son los más comunes, ofrecidos por el Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana crecieron 5 por ciento en febrero en comparación con enero de este año. Pero para marzo, de acuerdo con la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, “la incidencia delictiva había caído 19 por ciento. Veinticuatro puntos de un “jalón”, de negativo a positivo, parece algo extraordinario”. Sin embargo, la verdad es que cambiaron el criterio en el gobierno federal, no sólo para esconder del fracaso en la política de seguridad lopezobradorista, sino que maquillaron la metodología, como ejemplo de ello, en los meses de enero y febrero del 2021, los secuestros aumentaron en 48%, sin embargo, para el gobierno federal, tuvo una reducción de 60%. De acuerdo con un especialista en temas de seguridad, la comparación que hace el gobierno fue con el bimestre de hace dos años, lo que es una trampa, que sólo se explica políticamente porque el dato real que se dejó bajo la mesa reflejó el mayor aumento de secuestros desde noviembre pasado. Es decir, para esconder la realidad, se juega libre y mañosamente con la estadística, que les es bastante desfavorable.

“La consultora TR Research reportó que, hasta marzo, el total de homicidios dolosos durante el sexenio de López Obrador sumaba 78 mil 709. Esto significa que se ha dado un promedio de 2 mil 811 asesinatos dolosos –que son aquéllos que se hacen a conciencia a sabiendas– por mes, que es el volumen más alto que haya tenido presidente mexicano alguno. Durante todo el sexenio de Peña Nieto se contabilizaron 156 mil 400 homicidios dolosos, que significaron un promedio mensual de 2 mil 172.2 durante su administración; es decir, hoy se cometen casi 709 más homicidios dolosos cada mes, o 23.6 diarios más que en el anterior gobierno”.  https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/raymundo-riva-palacio/la-farsa-de-la-seguridad/ La estrategia de seguridad del gobierno de López Obrador se asienta en la propaganda, no en el combate a criminales. Utilizan las palabras para engañar, no para informar. Y lo hacen por consignan siempre, como señalo el jefe de la Guardia Nacional, el general Rodríguez Bucio, “que el reclutamiento en ese cuerpo casi alcanzó las 100 mil personas”, cuando en realidad son préstamos que le han hecho la Secretaría de la Defensa y la secretaría de Marina. En el pasado electoral de los comicios del 2018, quedaron sepultadas las promesas del entonces candidato a la Presidencia de que a la mitad de su administración bajaría la violencia que desde hace más de dos décadas viven muchas regiones del país, dominadas prácticamente por las diversas bandas criminales que, lejos de haber sido debilitadas o extinguidas por las instituciones del Estado, cada día cobran más presencia en vastas zonas del territorio nacional. “En lo que va de este año, marzo fue el mes más violento; registró un incremento de 12.1% en víctimas de homicidio doloso en el país, al registrar 2 mil 944 asesinatos. 2021 comenzó con 2 mil 835 homicidios, mientras que en febrero hubo 2 mil 628. Tan sólo en el primer trimestre del año las cifras oficiales dan cuenta de casi 8 mil 500 crímenes”, cifras del Observatorio Ciudadano de Seguridad.

Hace unos días, se dio a conocer el ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo en el 2020: muy lamentablemente de ellas, 18 son mexicanas, y de estas las primeras seis de la lista son ciudades de nuestro país. Entre ellas figuran Celaya, Tijuana, Ciudad Juárez, Ciudad Obregón, Irapuato y Ensenada. Ello habla del rotundo fracaso de la llamada Guardia Nacional. El gobierno de los EE. UU. ha advertido que si la lucha contra el crimen organizado se mantiene como está hasta ahora: libre e impune, México se estará convirtiendo en un “verdadero narcoestado”, donde las mafias tienen un control real y una participación muy activa en las elecciones. Hoy, se tienen más de 100 muertos de precandidatos y candidatos a puestos de elección popular. Evidentemente, los nexos entre los políticos regionales en varias zonas de México con los capos del narcotráfico en esos lugares han fortalecido, en lugar de erradicarlos. Y pensar que todo comienza con el respeto a los preceptos constitucionales. No se puede hablar de un Estado de derecho por parte del gobierno federal si éste no cumple siquiera con lo que marca nuestra Carta Magna.  

ES CUANTO 

ADENDDUM: el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación canceló en definitiva las candidaturas de los candidatos a las gubernaturas de Guerrero y Michoacán, y avaló las reglas fijadas por el INE para evitar que la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados de alguna fuerza política rebase lo establecido por la Constitución. Esto es se cumplió con lo previsto por la Constitución.