Política de gañanes y gandallas

Í N D I C E

Por Ruperto Portela Alvarado

NUEVA ERA DE SANTIFICADOS

¿Es la política una actividad de gañanes, de gente sin escrúpulos y con un ADN turbio, dirigido a robar, traicionar, mentir y explayarse en actos de corrupción prohijado por la impunidad? Seguramente que sí, por lo que se ve en la actualidad y experiencias pasadas.

Los viejos y nuevos cuños de la política son iguales o quizá peores, pues solo hay que ver quienes fueron y son los candidatos a un cargo de elección popular, y quienes han gobernado el País, el Estado y los Municipios; o los que son nuestros representantes en las cámaras de diputados locales, federales y senadores. Porque los ejemplos de autores de rapiña, saqueo, engaños y corrupción que están en la impunidad, son muchos; demasiados, diría yo para llamarlos: “Nuevos Tiempos de Canallas”.

Volver a mencionar a cada uno de estos personajes sería gastar un espacio infinito y un tiempo indeterminado cuando ya todo mundo los conoce y aquí los he mencionado de manera reiterada, sin que suceda nada. La impunidad y protección ahora y siempre. Esta vez, solo como un nuevo ejercicio y ejemplo, recurriré a la figura de un personaje “Modosito”, profesional del engaño, las tenebras y el camuflaje, CARLOS ORZOÉ MORALES VÁZQUEZ.

Para quien no conozca al alcalde de Tuxtla con licencia les podría decir que, “una de sus gracias” es ser misógino, simulador y cómplice de gobernadores en turno a los que ha servido de manera genuflexiva, como sucedió en el gobierno de JULIO CÉSAR RUIZ FERRO “El Camello”, con quien quedó bien haciendo el trabajo sucio en contra del entonces Alcalde de Tuxtla, JULIO CÉSAR GARCÍA CÁCERES para su destitución, a causa de la envidia, celos y miedo a la popularidad del famoso “Chimbo”.

CARLOS MORALES VÁZQUEZ es un ente misógino y abusivo con las mujeres; no de ahora, sino de siempre y ahí está el caso de la ahora ex regidora, ADRIANA GUILLÉN HERNÁNDEZ, quien lo acusó de acoso político y mal trato verbal, por lo cual el Instituto Electoral y Participación Ciudadana (IEPC) lo apremió obligándolo a manifestar una disculpa pública que hasta la fecha no se cumplió por la protección del círculo de poder y seguramente la intervención de su hermano PLÁCIDO HUMBERTO MORALES VÁZQUEZ.

Le puedo recordar a CARLOS MORALES su insidia y embestida en contra de la señora IMELDA LÓPEZ TOVAR, quien era concesionaria del local de venta de comidas llamada “La Urraca” en el zoológico “Miguel Álvarez del Toro” cuando era Secretario de Medio Ambiente en el gobierno del nefasto MANUEL VELASCO COELLO. Su interés era quedarse con el pequeño restaurante, haciendo todo lo posible para despojarla, inclusive interpuso una demanda ante el Juzgado 2º de lo Civil, cuyo juez se declaró incompetente y la volvió a poner en el Juzgado 4º de esa misma vía jurídica, lo que delata su misoginia.

El caso de doña IMELDA LÓPEZ TOVAR fue todo un escándalo porque CARLOS MORALES a fuerza quería desalojar a la señora –y lo consiguió amparado en su autoritarismo– para entregárselo a su hermano ANTONIO, como ya lo había hecho antes con el espacio denominado “El Aguaje”, mismo que entregó a su hermano JORGE MORALES VÁZQUEZ, lo que constituyó el delito de tráfico de influencias, abuso de autoridad y daño moral.

En este caso particular de la concesionaria del restaurante “La Urraca” a quien mandaba hostigar a través de sus colaboradores o verificadores de salubridad para que le cerraran el negocio, CARLOS MORALES demostró su intolerancia y capacidad de odio a las mujeres. Toda una estrategia represiva y de amedrentamiento que el ahora candidato de Morena en reelección para la Alcaldía de Tuxtla consumó de la manera más vil y perversa.

También se le señala al “Modosito” CARLOS MORALES, su tráfico de influencia y poco respeto a la ley, cuando adjudicó sin licitación de ley, a su hermano JORGE MORALES VÁZQUEZ, la obra por 50 millones de pesos de la barda perimetral del zoológico “Miguel Álvarez del Toro”, que luego resultó un fraude, como se señaló en su momento. Pero ya con ese aprendizaje, el alcalde con licencia se confabuló con la empresa PROACTIVA-VEOLIA, para hacer sus negocios y “enriquecimiento explicable”.

Por el caso de acoso laboral y político a la regidora con licencia, ADRIANA GUILLÉN HERNÁNDEZ y los negocios turbios con su “favorita empresa basura” PROACTIVA-VEOLIA a quien paga millones de pesos por el servicio de limpia con un supuesto diezmo riguroso e hizo una adjudicación directa –sin licitación de ley— para la compra de 3 mil 824 contenedores a un presunto sobreprecio de 28 millones de pesos, CARLOS ORZOÉ MORALES VÁZQUEZ fue demandado ante el IEPC y ante la LXVII Legislatura local y la Auditoría Superior del Estado, respectivamente.  

Por el asunto de acoso, se supone que fue “arreglado en lo oscurito” con la protección del poder, y en el caso de la violación a la Ley de Adquisiciones por la compra amañada –con tufo de corrupción– de los contenedores de basura, se supone que el Auditor Superior,  JOSÉ URIEL ESTRADA MARTÍNEZ “se puso blandito y cooperando”, al mandar a la congeladora el expediente que le consignó el Congreso del Estado a través de la Comisión de Vigilancia que preside la diputada ANA LAURA ROMERO BASURTO, quien también hizo como que la Virgen le hablaba. ¿Cómplices?.

Solo con este caso de la compra por adjudicación directa de los 3 mil 824 contenedores, se deja ver la complicidad y protección que tanto el Congreso del Estado a través de la Comisión de Vigilancia como la Auditoría Superior de Chiapas y que están coludidos en la protección e impunidad a CARLOS ORZOÉ MORALES VÁZQUEZ, a pesar de los indicios de que cometió un presunto fraude y violó la Ley de adquisiciones.

Y entre todo este montón de porquerías que van desde la soberbia, la imposición, la corrupción e impunidad que cobija desde el poder a CARLOS ORZOÉ MORALES VÁZQUEZ, “El Modosito” va por la reelección a la alcaldía de Tuxtla, lo que representa una afrenta al voto de los tuxtlecos y el cinismo con que se conducen desde la dirigencia de Morena y el poder de la 4T…  

Se acabó el mecate… Y ES TODO…