Estirando la liga

ENSALADA DE GRILLOS

Por Ciro Castillo

ESTIRANDO LA LIGA

Una vez escribimos lo delicado que resulta para el país, el creciente uso de las fuerzas armadas en labores de seguridad, porque después de la Sedena, la Marina y ahora la Guardia Nacional ya no hay a quién más mandar a combatir a la delincuencia.

Andrés Manuel López Obrador ofreció en su campaña que sacaría de las calles al Ejército, pero ha hecho todo lo contrario; y lo ha hecho porque al llegar a Palacio Nacional se dio cuenta que, sin la fortaleza de los soldados, los marinos y ahora los guardias nacionales, poco o nada podría hacer, y no solo en materia de seguridad, sino hasta otras tareas como la repartición de vacunas anti COVID19, por ejemplo.

Siguen siendo las fuerzas armadas las que mayor credibilidad en la sociedad mexicana, a pesar de que se les acuse de violaciones a los derechos humanos y excesos. El problema es que están haciendo actividades para las que la mayoría no ha sido formado. Estirando la liga…

REACCIÓN ERRÓNEA

El más reciente hecho en el que estuvieron involucrados los militares ocurrió en Chiapas, en el municipio de Mazapa de Madero, en la Sierra, muy cerca de la frontera con Guatemala.

Ahí, en una localidad donde hay un retén del Ejército, tres ciudadanos guatemaltecos a bordo de una camioneta, presuntamente desarmados, metieron reversa cuando se aproximaban al control militar.

Uno de los soldados, en palabras del secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, tuvo “una reacción errónea porque no hubo ninguna agresión con arma de fuego o una agresión de alguna otra manera, pero uno de nuestros elementos hace algunos disparos donde hiere a uno de los civiles que iban en el vehículo.”

A pesar de que al herido, guatemalteco, se le trató de salvar la vida, éste falleció, confirmó el mismo titular de la Sedena, quien luego relató que 15 soldados, tres vehículos y 17 armas de fuego fueron retenidos por habitantes de la zona, unos 300.

Entre los que retuvieron a los militares mexicanos también había pobladores guatemaltecos, quienes, en algún momento de tensión, pretendieron hacerse justicia por propia mano.

En algunos videos se puede apreciar cómo fueron “vejados” los uniformados, quienes a pesar de que uno de ellos había cometido un grave error que seguramente pagará con prisión, no merecían estar en ese sitio.

La reacción en redes sociales de parte de los internautas, a pesar de la muerte de uno de los guatemaltecos, fue de respaldo a los militares y de rechazo a la forma en que les insultaron. Estirando la liga…

HASTA CUÁNDO

El episodio sucedido en la Sierra de Chiapas, a pesar de que hubo un acuerdo para “reparar el daño” y la promesa de justicia, es delicado.

A diferencia de la muerte de una ciudadana salvadoreña en Tulum, Quintana Roo, que tuvo más resonancia, también requiere una reflexión.

¿Hasta cuándo seguirán los militares haciendo labores de seguridad pública, sin que haya consecuencias? ¿Saldrán alguna vez de las calles las fuerzas armadas? ¿Este fue el último episodio que involucra a soldados reaccionando como soldados? ¿Son ellos los verdaderos responsables…?