SIETE AÑOS Y YA NO HAY PRETEXTO QUE AGUANTE
Por Alfonso Grajales
Siete años, no siete días, no un sexenio incompleto. Siete años con el poder en la bolsa, con el Congreso de tapete, con gobernadores arrastrados, con dinero a manos llenas, con control, con todo a su favor. ¡Y aun así el saldo es un enorme no!
No bajaron los sueldos de diputados ni de senadores. Ahí siguen requetebién pagados. La austeridad siempre fue para otros, para los de abajo, para el que no vota con disciplina.
Nos dijeron que el Ejército regresaría a los cuarteles y se expandió, se volvió constructor, policía, aduanero y administrador. Militarizaron todo y le llamaron paz ¡Así de chingón!
La fiscalía independiente nunca existió ni la quisieron. Porque una fiscalía autónoma incomoda, pregunta, investiga, y la 4T lo que menos quiere son preguntas incómodas.
Los desaparecidos siguen desaparecidos y las víctimas esperando. Sus familias siguen marchando, y el gobierno sigue volteando para otro lado.
No licitaron los grandes proyectos, porque licitar implica competir y perder control. La libertad de expresión se volvió un estorbo, un riesgo, una provocación.
Y como nunca, si no aplaudes, eres enemigo, si dudas, traicionas, si criticas te parten la madre o te mandan al SAT para que agarres juicio.
Tampoco se terminaron los compadrazgos, los perfeccionaron. La corrupción no se fue, sólo cambió de discurso, se volvió patriótica.
El desabasto de medicamentos sigue y sigue con hospitales viejos, vacíos y agonizantes como espero lo esté pronto este régimen caduco e hipócrita.
El huachicol no peló gallo, solamente se administró mejor. Las gasolinas no bajaron, subieron, y subieron más a pesar de que lo prometieron hasta el cansancio.
Y para acabarla de joder, la ciencia sobrevive con migajas, la salud aguanta vara como puede, la educación resiste a pura voluntad y la cobertura de salud gratuita se esfumó.
La vivienda sigue siendo sueño guajiro y la promesa de no endeudarse valió madres.

¡Y aguántenme que aun falta más! La violencia no terminó, el fuero sigue intacto, los impuestos nuevos llegaron disfrazados y la división de poderes se volvió simulación.
El crecimiento al seis por ciento nunca apareció, los municipios siguen mendigando presupuesto, mientras la impunidad sigue tan campante como siempre.
La austeridad resultó selectiva, muy dura para unos, pero flexible para otros.
¿Y qué crees? A los expresidentes no los tocaron ni tantito, ni de broma. La mafia del poder no desapareció, la adoptaron, le dieron credencial y la sentaron en la mesa.
Y el famoso no robar, no mentir y no traicionar terminó siendo un lema decorativo, porque robaron distinto, mintieron con cinismo y traicionaron sin pudor.
Así que no, no es que no pudieron, pudieron todo, lo tuvieron todo. El problema fue que no quisieron cumplir. Gobernar exige convicción y eso no se aprende en campaña.
Siete años después, ya no hay enemigo externo, ya no hay PRIAN, ya no hay mafia, solo queda el poder mirándose al espejo.
Y cuando el poder se mira sin excusas, a veces no le gusta lo que ve, y ahí es cuando empieza el verdadero miedo.
Nos leemos pronto otro uno.
ESPINACAS
Por Popeye
Se blindaron con el verbo
de no robar ni mentir…
pero el truco fue soberbio:
¡prometer y no cumplir!
¡SECO EL ELOTAZO…!