MÉXICO, ¿ALIADO DE CUBA O ENEMIGO DE TRUMP?
Por Alfonso Grajales
México está jugando con fuego. Y no es el de los tamales.
En pleno 2026, con la cosa política más revuelta que un pozole mal servido, al gobierno mexicano se le ocurrió la brillante idea de volverse el surtidor oficial de petróleo para la dictadura cubana.
Sí, así como lo oyes. Mientras medio continente le saca la vuelta al régimen de Miguel Díaz-Canel, México agarra el bidón y dice “¡Yo invito!”.
Dicen que es por razones humanitarias. Ajá. Humanismo selectivo, diría yo. Porque ese petróleo no va para las familias cubanas que hacen fila pa’ conseguir leche, sino directo al tanque de la dictadura.
Y como era de esperarse, en Washington ya pusieron el grito en el cielo. En inglés, pero igual se entendió clarito.
Algunos legisladores gringos ya se aventaron la puntada de decir que México se está comportando como enemigo de Estados Unidos.
¿Y qué dice Sheinbaum? Que no, que todo legal, que no exageren, que es una tradición histórica. Tradición, sí. Pero la revolución cubana fue en los 50. Por eso esto ya parece necedad.
Peor tantito; esto pasa justo cuando Maduro ya peló gallo y Venezuela dejó de surtir a Cuba. Ahí es donde México entró al quite. ¡Órale, qué oportunos!
¿El resultado? Estados Unidos nos mira feo, Trump se afila los colmillos y nosotros seguimos regalando gasolina mientras Pemex se nos desangra.
Porque esto no es solidaridad, es una apuesta arriesgada con una ficha vieja y sin garantía de retorno.
Si alguien cree que apoyar a una dictadura va a posicionar a México como líder regional, le urge bajarse del ladrillo.
Esto no es jugar al Che Guevara, es política exterior, y esa se mide en intereses, no en discursos de secundaria.
¿Vale la pena arriesgar la relación con nuestro principal socio comercial por darle respiración boca a boca a un régimen que reprime, censura y encarcela?
Y no me vengan con el cuento del “bloqueo cruel”, porque el verdadero bloqueo es el que la dictadura le pone a su propio pueblo.
Pero aquí andamos, con la sonrisa bien puesta, entregando barriles a lo tarugo mientras la inflación nos muerde, la inseguridad nos alcanza y el país entero apesta a corrupción.
México no está ayudando al pueblo cubano, está ayudando a que no se les caiga el cascarón a unos cuantos jerarcas con guayabera.
Y lo peor, sin ganar nada, sin pedir nada. Sin plan, sin estrategia ¡Nomás por pura terquedad ideológica!
El problema no es apoyar a Cuba, el problema es no tener idea de en qué nos estamos metiendo.
Porque cuando Trump regrese al poder, y todo indica que eso está en la olla, lo primero que va a preguntar es ¿de qué lado estás?
Y nosotros, con la manguera en la mano, sonriendo como si no supiéramos qué hicimos.
Qué bonito es lo bonito, pero qué caro va a salirnos.
Nos leemos pronto otro uno.
ESPINACAS
Por Popeye
Con petróleo y sin medida,
México juega al valiente;
y al dictador le da vida…
¡mientras Trump afila el diente!
¡SECO EL ELOTAZO…!