Por Alfonso Grajales
A ver, vamos poniendo las cartas sobre la mesa. Morena será todo lo que quieras, autoritario, tramposo, soberbio, pero al menos juega, mete goles, se organiza.
¿Y la oposición? Esa ni picha ni cacha ni deja batear. Es más, ni siquiera se para en la cancha.
Lo peor de la 4T no son sus abusos, sino que nadie del otro lado levanta la voz. Peor tantito, se hacen los sordos, ciegos y mudos.
Y ahí andan, como estatuas, viendo cómo les desmadran la Constitución y nomás diciendo “pues ni modo”.
No olvidemos que Morena nunca ganó la mayoría calificada. Se la agandalló, como quien se sirve doble pozole en la fiesta sin preguntar.
¿Y la oposición? Ahí estaba, jugando al amigo invisible. Les dejaron la mesa puesta para que hicieran y deshicieran. Y ahora se hacen los sorprendidos. ¿En serio?
¿Dónde estaba esa valiente y vibrante oposición cuando Sheinbaum se trepó a la cima con el respaldo de un aparato de Estado convertido en porra presidencial?
¿Dónde estaban cuando la división de poderes se fue por el caño, cuando los organismos autónomos fueron desmantelados como puestos de tianguis?
¿Dónde? ¿Chupando faros, echándose un coyotito, o haciéndose patos?
La deuda pública ya está cerca de los 20 billones de pesos. ¿Y qué dijeron? ¡Nada!
No chillaron, no patalearon, no armaron pancho. Ni una sola pancarta decente, ni una conferencia, ni una estrategia.
Nada. Pero eso sí, bien atentos a sus plurinominales, a sus cuotas de poder, a ver qué huesito les cae. Qué chido, ¿no?
Y por si eso fuera poco, ahora se rumora que la 4T va a impedir que surjan nuevos partidos.
“No puede ser”, dicen, “tenemos al INE”. Ajá. Y yo tengo fe en que el Cruz Azul gane la próxima final sin cruzazulearla.
¡No tenemos nada! El INE ya está domado, peinado y sentado. El Estado mexicano, ese del que tanto se presume, ya se nos fue entre los dedos.
Si el gobierno decide que no haya nuevos partidos, no los habrá. Ni aunque el pueblo grite o que lo pida el mismísimo Benito Juárez reencarnado en TikTok.
Lo peor es que ni siquiera es un problema de un solo partido, es un silencio colectivo. Un vacío, un eco de lo que alguna vez fue democracia y hoy es solamente un cascarón.
Y por eso lo digo sin miedo, lo peor de la 4T no es la 4T, es esa cosa sin alma que llamamos “oposición”.
Porque mientras Morena se la está rifando con su revolución de cuarta, la oposición está echando la hueva más grande del siglo, nos están dejando indefensos, sin opciones, sin contrapesos.
Y eso, compitas, sí está cañón.
Ahí se las dejo. Yo ya alcé las cejas, ustedes decidan si siguen creyendo que el problema es un solo partido o toda una clase política que ya colgó los tenis.
Nos leemos pronto otro uno.
ESPINACAS
Por Popeye
El poder hizo su parte:
organizarse y mandar;
la oposición hizo otra:
sentarse a ver y cobrar.
¡SECO EL ELOTAZO…!