Contenido psicológico en los doce pasos de AA

CONTENIDO PSICOLÓGICO EN LOS DOCE PASOS DE AA

Carlos Hiram Culebro Sosa

Aunque Alcohólicos Anónimos (AA) nunca se ha presentado como un tratamiento psicológico ni como una corriente terapéutica, sus Doce Pasos contienen -a juicio del autor de este texto- elementos psicológicos sorprendentes.

Es bien sabido que esos pasos han permitido que durante nueve décadas, millones de personas logren una transformación que no sólo detiene el hábito de embriagarse, sino que reorganiza la vida cotidiana del individuo de manera saludable. Lo que no es evidente es el contenido psicológico en esos enunciados.

Más allá de su dimensión espiritual, los Pasos funcionan como un mecanismo de reeducación emocional, de reencuentro con uno mismo y de reconciliación con el entorno. A continuación, se exploran algunos elementos psicológicos.

Pasos 1,2 y 3. Reconocimiento del problema.

El Primer Paso (“admitimos que éramos impotentes ante el alcohol…”) tiene un enorme valor psicológico porque rompe con la negación, uno de los mecanismos de defensa más frecuentes en cualquier adicción. En términos humanos, no clínicos, reconocer que se ha perdido el control es el inicio de un cambio profundo: la rendición que abre la puerta a la libertad.

El Segundo y Tercer Paso, que hablan de creer en una Fuerza Superior y poner la voluntad y la vida bajo un cuidado mayor, operan como una reorganización del centro de control. No se trata necesariamente de religión, sino de aceptar que no todo depende de uno mismo. Ese acto psicológico de humildad —dejar de ser “el dueño del desastre”— reduce la ansiedad y abre espacio a nuevas posibilidades.

Paso 4. El inventario moral.

En cualquier disciplina psicológica, el autoconocimiento es un elemento central. El Cuarto Paso (“hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos”) funciona como una radiografía psicológica, de lo que aún no existen los tests para identificarlos plenamente: resentimientos, miedos, culpas, heridas y conductas dañinas salen a la luz en un proceso francamente terapéutico.

Paso 5. La confesión y la liberación emocional.

El Quinto Paso (“admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestros defectos”) tiene un efecto similar a la catarsis que buscan varias terapias. Expresar esas palabras —a otro ser humano, a Dios (como lo conciba) o a sí mismo— rompe el aislamiento emocional y es el principio de “recuperarse” de cualquier sentimiento de culpa.

Paso 6 y 7. La disposición al cambio.

Reconocer defectos es sólo el comienzo; estar dispuesto a dejarlos ir es otra cosa. El Sexto y Séptimo Paso trabajan un elemento psicológico profundo: la aceptación de que cambiar duele, pero es posible.

Paso 8 y 9. La reparación del daño.

Pocas experiencias son tan psicológicamente liberadoras como reparar el daño. Elaborar una lista de personas afectadas y luego ofrecer disculpas directas genera una doble sanación, pues impacta favorablemente tanto en el ofensor como en el ofendido. Esta conducta, sin duda alguna, libera por completo de la culpa que ya se citó, o bien, de la emoción de vergüenza o pecado si hay sentimientos religiosos. 

Paso 10 y 11. El mantenimiento emocional.

El Paso 10 incorpora el hábito de revisar diariamente las actitudes y emociones contenidas en el inventario personal. El Paso 11, centrado en la oración y la meditación, tiene su equivalente en la auto reflexión que proponen varias corrientes psicológicas.

Paso 12. El servicio como transformación.

Este último Paso expresa un interesante contenido psicológico: ayudar a otros mantiene sobrio al que ayuda. Desde que Carlos Hiram tuvo conocimiento de la agrupación que se menciona al acudir a uno de sus grupos, consideró lo difícil que sería, a cualquiera de los miembros de AA que escuchó, ir a tomarse alguna copa después de su exposición de esa ocasión.

En apretado resumen de lo antes referido, cabe mencionar que los Doce Pasos funcionan como un proceso ordenado de introspección, liberación emocional, reparación del daño, disciplina interior y servicio.

Llama la atención que, a pesar de que el texto que se analiza se orienta a la atención del alcoholismo, el vocablo “alcohol” solo se cita en 2 ocasiones

Sin duda, en todo individuo que acude a los grupos de AA se propicia: identificación y sentido de pertenencia con su grupo, catarsis, modelamiento para tolerancia a la demora, a la frustración y control de impulsos, así como modificación de hábitos nocivos. Estas reflexiones fueron expresadas en fecha reciente al suscrito, por un experto en salud mental.